No tiene grandes exigencias, pero puede recompensarte con una abundancia de hojas. Cómo cultivar la cinta (Chlorophytum): principios clave y problemas comunes

Hay plantas de follaje que con gusto llevamos a nuestros hogares. Entre ellas, desde hace años destaca la cinta de Sternberg (Chlorophytum comosum), valorada por su fácil cultivo y por sus densas matas de hojas decorativas. La característica más importante de la cinta es su capacidad para purificar el aire. Si estás pensando en adquirir esta planta, revisa sus requisitos y evita cometer errores en su cuidado.

Cinta de Sternberg: características y variedades

La cinta de Sternberg (Chlorophytum comosum) es una especie popular que decora los alféizares, no solo en los hogares, sino también en oficinas y tiendas. Es una planta perenne que pertenece a la familia de las asparagáceas y se encuentra de forma natural en África, Asia y América. Sus hojas decorativas, alargadas y generalmente bicolores, crecen en matas y varían según la variedad. La planta desarrolla estolones y tubérculos en sus raíces. En primavera, aparecen pequeñas flores en tallos sin hojas, de las cuales nacen posteriormente nuevos brotes.

Uno de los motivos por los cuales esta planta es tan popular es su facilidad de mantenimiento y su gran capacidad para purificar el aire. Aunque se dice que la cinta es muy resistente y puede aguantar largos periodos sin riego, no conviene descuidarla demasiado, ya que no es indestructible. Solo tolera un poco más de sequía que otras plantas de interior.

La cinta de Sternberg cuenta con varias variedades, entre las que destacan:

  • Chlorophytum variegatum: la más común, con hojas largas y verdes con bordes blancos.
  • Chlorophytum Bonnie: sus hojas verdes presentan una franja blanca en el centro y tienen un atractivo rizo.
  • Chlorophytum Ocean: una de las variedades más delicadas, sensible al exceso de agua, con hojas verde claro y bordes blancos.
  • Chlorophytum vittatum: con hojas gris-verde y una franja blanca en el centro, similar a la Bonnie.

Cómo cultivar la cinta: pautas clave

Si buscas una planta agradecida para el hogar, la cinta es una opción ideal. Su cultivo es sencillo y no debería causarte mayores problemas. Puedes colocarla en casi cualquier lugar, ya que se adapta tanto a la luz solar como a la sombra. Sin embargo, evita exponerla a la luz solar directa inmediatamente después de comprarla, ya que podría perder sus hojas y su valor ornamental.

Suelo y temperatura

La cinta es una planta longeva que puede vivir muchos años. En cuanto a temperatura, tolera un rango de entre 6 y 30 grados Celsius, aunque crece mejor entre los 15 y 20 grados. Necesita un suelo bien drenado, de fertilidad media y ligeramente ácido (con un pH de 5.5-6.5). No es recomendable aflojar el sustrato con perlita, ya que contiene flúor, un elemento que esta planta no tolera.

Riego

La cinta requiere riegos frecuentes y regulares, pero no en exceso (especialmente en días calurosos de verano, cuando podría necesitar riego cada dos o tres días). Aunque tolera un leve secado, gracias a sus raíces carnosas que almacenan agua, no conviene olvidarse de regarla por mucho tiempo. En invierno, colócala lejos de los radiadores, ya que el aire caliente puede secar sus hojas.

Si quieres que sus hojas muestren colores intensos, ubícala en un lugar donde reciba luz solar indirecta. Esto hará que los patrones de la variedad se hagan más visibles. Sin embargo, ten cuidado, ya que la luz solar directa podría quemar sus hojas, mientras que en la sombra sus colores se volverán más uniformes.

N fertilización

¿Cómo fertilizar la zelenistka? Se debe fertilizar la planta entre marzo y octubre. El fertilizante se aplica cada diez a catorce días, junto con el riego. El biohumus, disponible en floristerías y tiendas de jardinería, es la mejor opción para esto. Con este abono, la zelenistka se fortalecerá y se densificará.

Replantado

Recuerda replantar la planta en una maceta más grande una vez al año. Antes de hacerlo, verifica si las raíces ya han crecido a través del fondo de la maceta. Si no, es mejor esperar un poco más antes de realizar este procedimiento. En el caso de ejemplares más viejos, también sería recomendable dividir la planta. Esto se hace fácilmente cortando una de las plántulas (nuevas pequeñas plantas que se desarrollan en los tallos de la zelenistka vieja). La plántula debe tener raíces. Simplemente colócala en la tierra y riégala.

Zelenistka: enfermedades y plagas

Todas las plantas de interior pueden enfermarse de vez en cuando, incluso la zelenistka, que es generalmente fácil de cuidar. Las enfermedades que pueden afectar a esta planta incluyen:

Hojas marrones

Las hojas de la zelenistka pueden volverse marrones debido a un riego excesivo. Otra causa del oscurecimiento de las hojas puede ser el exceso de fertilización. También pueden aparecer manchas marrones en las hojas debido a quemaduras solares.

Hojas secas

Las puntas y las hojas completas pueden secarse en caso de que haya aire demasiado seco o si la planta está demasiado cerca de un calefactor encendido durante el invierno.

Pudrición de las raíces

La pudrición de las raíces suele ser consecuencia de un riego excesivo. Cuando las hojas se vuelven marrones y aparecen las primeras manchas en la base, probablemente signifique que la roseta completa está pudriéndose. En este caso, es necesario sacar la planta del sustrato y revisar las raíces. Si notas pudrición, elimina las partes afectadas y coloca la planta en tierra fresca.

Además de las enfermedades, la zelenistka puede enfrentar problemas serios con inquilinos no deseados. ¿Qué plagas de plantas de interior representan una amenaza para ella?

Pulgones

Los pulgones son pequeños insectos que pueden tener alas o no, y se parecen a pequeñas moscas. Succionan los jugos de las plantas, atacando especialmente las hojas jóvenes y los brotes. Los síntomas de su presencia incluyen el rizado, amarillamiento y, en última instancia, el secado de las partes afectadas de la planta.

Trips

Estos son insectos diminutos con forma de coma que son difíciles de ver a simple vista. Suelen ser negros o marrones. Cuando atacan la planta, aparecen en las hojas patrones característicos: túneles excavados por los insectos. Si no se aplica un tratamiento químico adecuado, las hojas se pondrán amarillas y se secarán.

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