El aloe es uno de los suculentas más populares y es conocido por la humanidad desde hace cientos de años. Es apreciado no solo por su valor estético, sino también por sus numerosas propiedades medicinales. Sus hojas carnosas están llenas de una sustancia en gel que tiene un impacto beneficioso para la salud y la belleza. Cultivar aloe no es complicado, pero con el cuidado adecuado puede lucir hermoso durante muchos años. También es recomendable fortalecer su crecimiento con un fertilizante casero, el cual hará que crezca de forma impresionante. Descubre cómo prepararlo.
Cómo cuidar el aloe?
Existen más de 400 variedades de aloe en todo el mundo, siendo el más conocido el aloe vera. En nuestros climas, se cultiva como planta de interior en maceta. Se cree que trae energía positiva al hogar, además de salud, felicidad y prosperidad. Curiosamente, en el antiguo Egipto, el aloe era llamado “la planta de la inmortalidad”, y se dice que incluso la reina Cleopatra se bañaba en el jugo de sus hojas para conservar su juventud y belleza. El gel obtenido de la pulpa de la planta está lleno de sustancias biológicamente activas, lo que lo hace ideal para usos medicinales y cosméticos. Además, alivia quemaduras, acelera la cicatrización de heridas, y al consumirlo, fortalece el sistema inmunológico. Así, el aloe no solo es un elemento decorativo en el hogar, sino que también ofrece numerosos beneficios para la salud.
El cuidado del aloe no es exigente; puede sobrevivir incluso en condiciones difíciles. Para un desarrollo adecuado, necesita un lugar bien iluminado. También puede crecer en sitios sombreados, aunque su aspecto no será tan espectacular. Tolera largos periodos de sequía, ya que almacena agua en sus hojas carnosas. Es mejor regarlo solo cuando la capa superior del suelo esté seca al tacto. Es importante evitar el exceso de agua, pues esto puede hacer que las hojas se pongan amarillas y comiencen a pudrirse, además de favorecer la aparición de enfermedades fúngicas. Al aloe le gusta el espacio, por lo que se recomiendan macetas profundas y anchas de cerámica o terracota. También se ve muy bien en composiciones con otros suculentas y cactus. En invierno, el aloe entra en reposo, por lo que no se debe regar en exceso ni fertilizar. Con el inicio de la primavera y hasta el otoño, se le deben proporcionar nutrientes, utilizando fertilizantes universales o específicos para suculentas.
Fertilizante casero para hacer crecer el aloe
¿Quieres que tu aloe luzca sano y exuberante? No necesitas comprar mezclas comerciales; basta con preparar un fertilizante casero que hará que crezca de maravilla. Su preparación es muy sencilla y solo requiere unos pocos ingredientes que seguramente tienes a mano. En un litro de agua tibia, añade una cucharada de levadura seca. Esto proporcionará al aloe nutrientes esenciales como magnesio, calcio, hierro y vitaminas del grupo B, fortaleciendo su sistema radicular y mejorando su capacidad para absorber agua y otros nutrientes del suelo, lo que favorece un crecimiento saludable y vigoroso. Luego, añade una tableta de aspirina triturada, que aumentará la resistencia de la planta a enfermedades y acelerará su crecimiento. Finalmente, mezcla bien todos los ingredientes y estará listo. Riega el aloe con este fertilizante una vez al mes, ¡y verás cómo crece rápidamente!