{"id":30227,"date":"2026-06-11T21:04:49","date_gmt":"2026-06-11T21:04:49","guid":{"rendered":"http:\/\/abuelaenlacocina.com\/index.php\/sobre-mi\/"},"modified":"2026-06-11T21:04:49","modified_gmt":"2026-06-11T21:04:49","slug":"sobre-mi","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/abuelaenlacocina.com\/index.php\/sobre-mi\/","title":{"rendered":"Sobre m\u00ed"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"gl-page-lede wp-block-paragraph\">Hola, y bienvenidos. Soy la Abuela Carmen Aldonza, nacida en Sevilla, en una casa de patio donde el azahar entraba por la ventana de la cocina sin pedir permiso. Llevo toda una vida entre los fogones y las macetas, porque en mi casa nunca supimos d\u00f3nde terminaba la cocina y d\u00f3nde empezaba el patio. Este sitio es mi manera de seguir transmitiendo lo aprendido, desde el cuaderno de notas que nunca me abandona.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El patio, antes que las palabras<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi abuela Rosario gobernaba un patio sevillano de cal blanca y arriates desbordados: gitanillas en la pared, hierbabuena junto al pozo, un naranjo viejo que daba sombra a la mesa de los desayunos. Los jueves por la tarde, al salir de la escuela, me pon\u00eda a su lado sin que mediara palabra. Ella no daba lecciones; me tend\u00eda la regadera o el almirez, y trabaj\u00e1bamos en silencio mientras las golondrinas cos\u00edan el cielo del patio. De ella aprend\u00ed que a las plantas no se les manda: se las escucha, y ellas consienten.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En aquel patio todo ten\u00eda doble vida: el perejil del arriate acababa en el gazpacho, la hierbabuena en el cocido, los azahares del naranjo perfumaban el arroz con leche. Por eso, cuando me preguntan si lo m\u00edo es la cocina o el jard\u00edn, contesto lo que contestaba mi abuela: en una casa con patio, eso es la misma pregunta dos veces.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Una vida entre el fog\u00f3n y los arriates<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os llev\u00e9 la cocina de casa y la huerta del patio a la vez: tomates en arquetas junto a la tapia, albahaca y romero en c\u00e1ntaros viejos, un limonero que me ha dado m\u00e1s alegr\u00edas que disgustos. Las vecinas ven\u00edan a por una receta y se marchaban con un esqueje; ven\u00edan a por un esqueje y se marchaban con la f\u00f3rmula de mi adobo. As\u00ed se fue corriendo la voz, de patio en patio, y as\u00ed sigo yo: apunt\u00e1ndolo todo en mi cuaderno, la cocina en las p\u00e1ginas pares y las plantas en las impares.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Manolo, y el comp\u00e1s de las estaciones<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Compart\u00ed la vida con Manolo durante treinta y ocho a\u00f1os. Era hortelano en el Aljarafe, de los que miraban el cielo al amanecer y al anochecer, y ten\u00eda esa paciencia rara de la gente que trabaja con las estaciones. Se me fue hace unos a\u00f1os, una ma\u00f1ana de marzo, y desde entonces cuido yo sus naranjos con la ayuda de un sobrino. Cada primavera, cuando el azahar revienta, me parece que la casa entera lo recuerda conmigo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De \u00e9l aprend\u00ed a sembrar con la luna y a no fiarme de los calendarios impresos: el patio avisa antes que el almanaque. No soy mujer de misterios; soy una mujer que ha observado durante d\u00e9cadas, y que ha visto que el perejil sembrado en menguante aguanta mejor el verano sevillano. Pensad de ello lo que quer\u00e1is \u2014 yo no tengo nada que vender, y s\u00ed mucho que compartir.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Canela, y los peque\u00f1os placeres<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy vivo en la misma casa del patio, con una gata canela que se llama, c\u00f3mo no, Canela, y que est\u00e1 convencida de que los arriates son suyos. Escribo estos art\u00edculos temprano, con caf\u00e9 de puchero, antes de que apriete el calor. Tengo mis debilidades, que os pido que me disculp\u00e9is: un cuenco de aceitunas ali\u00f1\u00e1s siempre a mano, la manzanilla fresquita en mayo, y los dulces de azahar de las monjas, que no me canso de defender contra toda dieta razonable.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Lo que encontrar\u00e9is aqu\u00ed<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Consejos de temporada, escritos como os los dar\u00eda en persona, en la mesa del patio: fichas de las plantas que quiero \u2014 gitanillas, hierbas arom\u00e1ticas, c\u00edtricos en maceta, hortalizas de arqueta \u2014, trucos espigados a lo largo de los a\u00f1os (el riego justo para el limonero en agosto, el momento exacto de pinchar la albahaca, el secreto de un esqueje de geranio que agarra siempre), y, de vez en cuando, una receta de mi cocina que casi no tiene que ver con el jard\u00edn, pero que me hace ilusi\u00f3n contaros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si mis palabras os acompa\u00f1an un poco en vuestro propio jard\u00edn, me dar\u00e9 por contenta. Y si quer\u00e9is escribirme unas l\u00edneas, encontrar\u00e9is todo lo necesario en la p\u00e1gina de <a href=\"\/contactanos\/\">contacto<\/a>. Os espero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"gl-page-sig has-text-align-right wp-block-paragraph\"><em>\u2014 Abuela Carmen, desde Sevilla<\/em><\/p>\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hola, y bienvenidos. Soy la Abuela Carmen Aldonza, nacida en Sevilla, en una casa de patio donde el azahar entraba por la ventana de la cocina sin pedir permiso. Llevo toda una vida entre los fogones y las macetas, porque en mi casa nunca supimos d\u00f3nde terminaba la cocina y d\u00f3nde empezaba el patio. 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